Recientemente he estado pensando en una pregunta, si realmente enfrentamos un conflicto global extremo, ¿qué es lo más valioso en una guerra? Esto no es alarmismo, sino una reflexión seria sobre la lógica de la asignación de activos.



Las carteras de inversión tradicionales podrían fallar por completo en esta situación. Necesitamos reevaluar cuáles activos pueden sobrevivir en tiempos turbulentos. Lo primero que viene a la mente es el oro. Durante miles de años, el oro ha sido considerado el activo de refugio definitivo porque no depende de ningún gobierno o sistema financiero. En guerras, inflación, colapsos monetarios, el oro puede resistir. La plata, aunque más volátil, también tiene un papel en la preservación de valor en crisis, solo que con riesgos relativamente mayores.

Las monedas fuertes también son clave. Dólar estadounidense, franco suizo y otras monedas reconocidas globalmente, en tiempos de guerra, pueden ofrecerte liquidez y poder adquisitivo. Pero aquí hay una paradoja: la guerra en sí misma puede causar una volatilidad extrema en las monedas, por lo que no se debe apostar solo a una moneda. La diversificación en varias monedas es una opción más racional.

Luego están los bienes físicos. La demanda de energía y alimentos no disminuirá en tiempos de guerra, sino que aumentará exponencialmente. Petróleo, gas natural, productos agrícolas, estos precios suelen dispararse. Especialmente los alimentos: si se interrumpe la cadena de suministro, poseer tierras agrícolas equivale a tener recursos de supervivencia. Por eso, algunos consideran adquirir tierras agrícolas como una estrategia de preservación de valor a largo plazo.

En el mercado de valores, los sectores defensivos tienden a resistir mejor. Las empresas de defensa recibirán muchos pedidos gubernamentales en tiempos de guerra, y las compañías de bienes de consumo básico (alimentos, productos médicos) mantienen una demanda constante, por lo que también pueden mantenerse relativamente fuertes.

El tema de las criptomonedas es más complejo. Bitcoin se autodenomina un activo "sin fronteras", no controlado por gobiernos, y en teoría, tiene ventajas en tiempos de guerra. Pero la realidad es que las guerras pueden destruir infraestructura de red y energía, lo cual es una amenaza mortal para la usabilidad de las criptomonedas. Además, su alta volatilidad puede hacerlas muy inestables en situaciones extremas.

El sector inmobiliario también depende de la situación. En países desarrollados, las propiedades en zonas neutrales, especialmente tierras agrícolas autosuficientes, tienen mayor capacidad de preservación de valor. Pero si están en zonas en conflicto, la historia es otra.

Hay otro tipo de activos que a menudo se pasa por alto: los bienes materiales. En un escenario extremo donde el sistema monetario colapse, alimentos, combustibles y suministros médicos son en sí mismos riqueza. Pueden usarse para consumo propio o como medio de intercambio.

Desde la perspectiva de la asignación global de activos, ¿qué es lo más valioso en tiempos de guerra? La respuesta son aquellos activos que no dependen de la economía de un solo país. Por eso, la estrategia ideal es la diversificación: metales preciosos, monedas fuertes múltiples, energía y productos agrícolas, bonos de países neutrales, acciones defensivas, recursos físicos, e incluso considerar distribuir algunos activos en países que históricamente han mantenido una posición neutral. No existe una solución perfecta para preservar valor, pero diversificar riesgos es la estrategia más pragmática.
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