Así que SBF lleva ya cuatro días en su batalla legal para anular su condena, y hay un trasfondo bastante interesante en todo esto. Su equipo legal argumenta que todo el proceso judicial bajo la administración de Biden fue fundamentalmente defectuoso. Lo notable es cómo ha cambiado la narrativa: de cuestionar la legalidad de su condena en sí, a centrarse ahora en el entorno regulatorio que llevó a la acusación en primer lugar.



La industria de las criptomonedas pasó años quejándose de que el DOJ y la SEC bajo Biden eran completamente hostiles. Las empresas no podían obtener licencias incluso cuando las solicitaban, por lo que muchas operaciones fundadas en EE. UU. simplemente cerraron y se mudaron a las Bahamas, Dubái y otras jurisdicciones offshore. Algunos líderes prominentes del sector han sido bastante vocales calificando a la administración de Biden como especialmente agresiva y básicamente diseñada para frenar la innovación.

Ahora, aquí es donde entra Trump. La nueva administración está señalando que las empresas que fueron forzadas a salir son bienvenidas de nuevo. Y, honestamente, el cambio ya es visible: los mercados de predicción, que en su mayoría estaban offshore debido a la estricta supervisión de la CFTC, ahora vuelven a estar disponibles para los estadounidenses. La administración de Trump incluso habla de convertir a EE. UU. en la capital mundial de las criptomonedas mediante una reserva estratégica de Bitcoin y una regulación cuidadosa de las stablecoins.

Gary Gensler, quien fue presidente de la SEC y conocido por ser duro con las criptomonedas, ya no está. En su lugar, está Paul Atkins, mucho más pro-innovación. Los productos de Bitcoin y Ethereum están siendo aprobados más rápidamente. Los seguidores de SBF esperan claramente que este nuevo entorno implique una revisión de las acusaciones pasadas, argumentando que muchos de estos casos fueron simplemente personas atrapadas en reglas contradictorias que, de todos modos, eran imposibles de seguir.

Pero aquí está el truco: Trump en realidad le dijo al New York Times que no tiene planes de indultar a Bankman-Fried. Así que, a pesar de toda esta postura favorable a las criptomonedas, SBF podría no recibir la intervención presidencial que su equipo legal espera. La administración de Trump enmarca esto como una cuestión de reglas claras y protección a las personas, no de desregulación total. Están enfocados en fortalecer la economía y hacer a EE. UU. más competitivo, lo que, según ellos, implica un enfoque más inteligente en la política cripto en lugar de simplemente dejarlo todo libre.

Es un momento interesante, sin duda. Queda por ver si este reajuste regulatorio realmente ayuda en casos como el de SBF o si simplemente crea un marco mejor para el futuro.
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