¿A qué se parece el DeFi que Wall Street desea?

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作者: Chloe, ChainCatcher

Durante años, la tokenización se ha planteado como el puente entre las criptomonedas y Wall Street. La lógica que hay detrás —tokenizar la deuda pública, emitir fondos tokenizados, digitalizar acciones— apunta en la misma dirección: siempre que un activo esté tokenizado y se ponga en cadena, el capital institucional seguirá naturalmente.

Pero la tokenización en sí nunca ha sido el objetivo final. DWF Ventures considera que la clave para abrir el mercado institucional no es digitalizar los activos, sino financiar la monetización del rendimiento.

Desde 2025, el valor total bloqueado (TVL) de DeFi pasó de alrededor de 115.000 millones de dólares a más de 237.000 millones, y el principal motor ya no es la especulación pura de los minoristas, sino el capital institucional a nivel real y RWA. Hoy, las instituciones ya no se limitan a observar: empiezan a ver DeFi como una infraestructura para capital que puede desplegarse.

Podemos decir que DeFi que de verdad quiere ver Wall Street ha cambiado de “poner los activos en cadena” a una base de renta fija “programable, recomponible y que puede cubrir el riesgo de tipos de interés”. Ahora ya podemos entrever que esta transformación ha ocurrido a partir de datos de TVL y RWA, ejemplos de acuerdos institucionales, la teoría de la tokenización del rendimiento y la forma en que se implementan la privacidad y el cumplimiento.

TVL y datos de las instituciones: ¿en qué capa están llenando?

En el tercer trimestre de 2025, el TVL de DeFi subió desde aproximadamente 115.000 millones de dólares al inicio del año hasta 237.000 millones, mientras que el número de billeteras activas on-chain en el mismo periodo bajó 22%; los datos de DappRadar lo muestran con claridad: la subida la impulsó el capital institucional, “de alto importe y baja frecuencia”, y no los minoristas.

Dentro de esta estructura, lo más clave es RWA: a finales de marzo de 2026, el valor total de RWA ya había alcanzado 27.500 millones de dólares; en comparación con los 8.000 millones de dólares de marzo de 2025, creció más de 2,4 veces en un año. Estos activos se canalizan principalmente a través de protocolos como Aave Horizon, Maple Finance y Centrifuge, donde las instituciones los usan como colateral para préstamos tipo stablecoin, formando un ciclo de “repo on-chain (acuerdo de recompra) re-encolateralizado”.

Por ejemplo, en Aave Horizon, el mercado de RWA acumuló alrededor de 540 millones de dólares de tamaño de activos a finales de 2025. Incluye stablecoins como USCC de Superstate, RLUSD y GHO de Aave, además de varios activos de US Treasury (como VBILL), con una rentabilidad anual de aproximadamente entre 4% y 6%. Esta estructura es, en esencia, un “fondo del mercado monetario en versión institucional”: el frente consiste en treasuries y pagarés tokenizados, el back-end es un pool de liquidez en stablecoins, y en medio los contratos inteligentes manejan automáticamente el pago de intereses, el refinanciamiento y la liquidación.

De “mantener” a “operar”: ¿las instituciones juegan con repo on-chain o con renta fija?

En el mercado tradicional de renta fija, los bonos no solo se mantienen para cobrar intereses: se usan para repo (acuerdo de recompra), para re-encolateralizar, para dividir, para incorporarse en productos estructurados, formando un ciclo de eficiencia de capital. El DeFi de 2025 ya empezó a replicar esta lógica.

Maple Finance: en 2025, su TVL saltó de 297 millones de dólares hasta más de 3.100 millones; en algunos periodos se acercó incluso a 3.300 millones. El principal motor fue la entrada de instituciones al mercado de préstamos de RWA: tras tokenizar préstamos privados y préstamos corporativos, se utilizó para préstamos en stablecoins y refinanciamiento “off-chain”.

Centrifuge, por su parte, se centra en convertir préstamos a pequeñas y medianas empresas (SME), financiación comercial y cuentas por cobrar en activos on-chain. Hasta ahora, su ecosistema ha gestionado más de 1.000 millones de dólares de TVL y ha abierto con éxito múltiples pools diversificados de activos, extendiéndose desde crédito privado hasta treasuries de Estados Unidos de alta liquidez.

Al mismo tiempo, Centrifuge también se integra profundamente con protocolos DeFi de primer nivel. Por ejemplo, Sky (antes MakerDAO): Sky, mediante su colaboración con Centrifuge, permite que MakerDAO invierta su fondo de reserva en préstamos a entidades reales, aportando un soporte de rendimiento sustantivo a la stablecoin DAI; y también Aave: ambas partes unieron fuerzas para construir un mercado dedicado de RWA, donde inversores institucionales con KYC pueden usar los certificados de activos de Centrifuge como colateral, logrando un ciclo de liquidez entre protocolos.

Tokenización del rendimiento y mercado de negociación del rendimiento: ¿puede cubrirse el riesgo de tipos de interés?

Si dibujamos el mercado de renta fija de Wall Street como un diagrama de arquitectura, veremos varios módulos clave: el principal y los intereses pueden separarse (por ejemplo, bonos de cupón cero, stripped coupon); el riesgo de tipos puede negociarse y cubrirse de forma independiente; y la liquidez y el cumplimiento pueden separarse, pero aun así conectarse mediante middleware.

En mayo de 2025, un artículo de arXiv titulado “Split the Yield, Share the Risk: Pricing, Hedging and Fixed rates in DeFi” presentó por primera vez un marco formal para la “tokenización del rendimiento”. La propuesta consiste en descomponer los activos de rendimiento en “token de principal PT (Principal Token)” y “token de rendimiento YT (Yield Token)”, y valorar y cubrir el riesgo de tipos usando SDE (ecuaciones diferenciales estocásticas) y un marco sin arbitraje.

Este diseño ya se ha materializado en algunos protocolos. Por ejemplo, Pendle Finance: Pendle usa un Yield AMM diseñado específicamente, cuya curva de precios se ajusta con el tiempo (factor de decaimiento temporal), para asegurar que el precio de PT vuelva a su valor de reembolso en el vencimiento. Estos mecanismos permiten a los participantes del mercado asignar liquidez según su preferencia de riesgo (por ejemplo: quienes demandan tipos fijos compran PT, y los especuladores del rendimiento compran YT).

Para las instituciones, esto significa que las estructuras de rendimiento pueden “modularizarse”, encajándose directamente en modelos tradicionales de asignación de activos (por ejemplo: duration durante el periodo, DV01 y contribución del riesgo de tipos). El riesgo de tipos ya no solo puede cubrirse con futuros o IRS fuera de la cadena: ahora se puede negociar directamente en cadena “tokens de rendimiento” para ajustar el riesgo, completando de forma inmediata y transparente la cobertura del riesgo de tipos, y mejorando de manera significativa la eficiencia del capital.

Dos grandes dificultades en la realidad: privacidad y cumplimiento

Sin embargo, incluso si el TVL de DeFi supera los 10.000 millones de dólares, el gran flujo de capital institucional sigue atascado en dos dificultades clave: privacidad y cumplimiento.

Primera dificultad: la tenencia en cadenas públicas es transparente y se ven los puntos de liquidación

En cadenas públicas convencionales, cada transacción y la tenencia de cada dirección son visibles para el público, lo cual representa un riesgo extremadamente alto para las instituciones. Las estrategias de trading, los niveles de apalancamiento y los puntos de liquidación pueden ser conocidos por completo por la contraparte, e incluso pueden ser atacados con ventas en corto y liquidaciones dirigidas. En caso de un apretón de liquidez o de una volatilidad del precio, los malintencionados pueden colocar órdenes contra direcciones específicas para amplificar las pérdidas: esa es una de las razones por las que el capital institucional no quiere entrar completamente en DeFi.

Aquí, las pruebas de conocimiento cero quizá sean una solución clave: permitir que una institución demuestre a los reguladores que es legítima, pero sin filtrar la información al exterior. En concreto, los reguladores pueden verificar que la institución cumple los requisitos normativos, mientras que los demás participantes del mercado no pueden ver la tenencia completa de la institución ni sus puntos de liquidación. Esta es la capa de privacidad que de verdad quiere Wall Street: no “anonimato total”, sino “cumplimiento sin filtrar secretos comerciales”.

Segunda dificultad: KYC, cribado de sanciones y auditoría deben integrarse en el propio protocolo

Otra línea roja de las instituciones es que el cumplimiento no es un parche posterior, sino algo nativamente incorporado. En las finanzas tradicionales, los requisitos de KYC, el cribado de sanciones y las auditorías ya están integrados en los sistemas de liquidación y en los flujos de negociación. Pero en muchos protocolos DeFi, estas verificaciones todavía se quedan en “la entrada frontal” o en “intermediarios”, en lugar de escribirse directamente en la lógica del protocolo.

Lo que esperan las instituciones es que: el KYC y el cribado de sanciones ya no sean “subir documentos de identidad y confiar simplemente”, sino un módulo o middleware que pueda verificar identidades y listas de sanciones on-chain, sin necesidad de exponer datos completos; y que, además, los requisitos de auditoría y regulación también puedan escribirse directamente como “reglas verificables”. Por ejemplo: que cierta transacción solo pueda ejecutarse bajo una condición de cumplimiento determinada, o que la exposición de cierta dirección no pueda superar un límite específico.

En el informe de IOSCO de noviembre de 2025 titulado “Tokenization of Financial Assets”, se recalca con claridad la necesidad de establecer en DLT (tecnología de libro mayor distribuido) “reglas de cumplimiento verificables” y “rutas de auditoría transparentes pero controladas”. Algunas plataformas DeFi institucionales ya empiezan a experimentar con “módulos de cumplimiento”, haciendo que el KYC, AML, el cribado de sanciones y los informes regulatorios se integren directamente a nivel de protocolo, en vez de depender de herramientas externas o de parches posteriores.

Conclusión: ¿cómo es el DeFi que quiere Wall Street?

Volviendo a la pregunta inicial: ¿cómo es el DeFi que quiere Wall Street? Primero, un conjunto de sistemas más avanzados de liquidación y servicios de activos, capaz de conectarse sin fricciones con la infraestructura global de cumplimiento, construyendo un foso defensivo a nivel institucional; segundo, en la arquitectura del rendimiento, que pueda replicar con precisión la lógica de descomposición y cobertura de tipos de interés del mercado tradicional de renta fija, logrando modularizar el riesgo; tercero, en seguridad y cumplimiento, mediante pruebas de conocimiento cero, integrando “cumplimiento verificable” y “gestión de riesgos programática” en la capa base del protocolo, alcanzando un equilibrio entre privacidad y regulación.

Reemplazar a las finanzas tradicionales nunca ha estado entre las opciones de Wall Street: más bien, es poder, en un mundo paralelo más, reconfigurar capital, riesgo y retornos de forma más flexible mediante la programabilidad.

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