Muchos creen que cuando fallece alguien, sus deudas desaparecen. La realidad legal es más compleja. En Argentina, el Código Civil y Comercial (Art. 2317) establece que los herederos no responden con su dinero personal. El límite es lo que heredan. Las deudas se pagan con lo que dejó el fallecido, punto. Pero acá viene lo importante: existen tres situaciones donde esta protección se cae completamente y terminás pagando de tu bolsillo.



La primera es cuando hay deudas fiscales. Si el fallecido dejó Monotributo, Ganancias o Bienes Personales sin declarar, ARCA, ARBA o AGIP tienen facultades especiales. El punto crítico es que si te intiman judicialmente a hacer inventario de bienes y no lo hacés en los 3 meses que dan (generalmente), perdés el beneficio de responsabilidad limitada. Ahí sí: la deuda impositiva puede ser reclamada directamente sobre tus bienes personales, incluso embargando tu sueldo.

La segunda situación es más común de lo que pensás. Las deudas propter rem están vinculadas al inmueble, no a la persona. Si heredás un departamento con deuda de expensas o ABL, el consorcio o el municipio pueden ejecutar y rematar la propiedad sin importar quién sea el nuevo dueño. Acá muchos herederos terminan sacando de sus ahorros para evitar que los intereses punitorios licúen toda la herencia. Además, cualquier expensa generada después del fallecimiento es responsabilidad directa del heredero.

La tercera es donde cometés un error legal. La ley te protege mientras actúes como administrador de los bienes, no como dueño absoluto hasta que se liquiden las deudas. Si vendés cosas del fallecido, retirás dinero de sus cuentas bancarias o disponés de bienes antes de que el juez lo autorice, estás renunciando a esa protección. Los acreedores pueden alegar que aceptaste la herencia totalmente y entonces sos responsable de pagar cualquier deuda pendiente con tu propio patrimonio.

Ahora bien, hay compromisos que sí se extinguen. Las tarjetas y préstamos generalmente tienen Seguro de Vida sobre Saldo Deudor (normativa BCRA) que cancela automáticamente. Las multas de tránsito son personales y no se transmiten, aunque necesitás saldarlas si querés transferir o vender el vehículo. Lo importante es entender que la sucesión requiere cumplir pasos legales estrictos. No es solo cuestión de aceptar o rechazar la herencia. La gestión de deudas en una sucesión puede ser la diferencia entre heredar algo valioso o terminar endeudado.
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